Vivíamos juntos en una remota aldea de Kenia donde hacíamos parte de un proyecto de servicio social en el cual enseñábamos casi cualquier cosa que pudiéramos en escuelas del área. El lugar era bastante recóndito y en realidad no había ni agua, electricidad si teníamos cuando no llovía pero nuestra casa y la oficina de correos eran las únicas dos que tenían tal lujo.
Ella me gusto por mucho tiempo, es una Australiana muy bonita, inteligente, con unas tetas impresionantes y con una manera de ser de esas que puedes tolerar. Un día, como cualquier otro decidimos comprar en Kiritu, la ciudad más cercana, una botella de vodka. Odio el vodka desde aquella vez en la que tome vodka encaletado directamente de botellas de head and shoulders, pero aparentemente a ella si le gustaba. Éramos 7 personas en el grupo, pero en realidad casi que la única que me gustaba, aunque habían otras cuatro niñas era esta loca. Tomamos vodka y en aquella remota y pobre aldea bailábamos con los sonidos de los parlantes de una laptop vieja (que terminaron robándonos) escuchando M.O.S. que creíamos todos que era lo más hip de aquellas épocas. A veces también fumábamos hierba, era fácil de conseguir pero la verdad es que era difícil fumarla por cuestiones sociales. Se suponía que en un voluntariado debíamos ser un ejemplo a seguir pero en realidad éramos unos culicagados dispuestos a experimentar y a tratar de ser felices.
“Drink up” y “Cheers” solían ser las palabras más repetidas aquella noche, después de tomarnos media botella o algo así por alguna razón decidimos salir de la casa y el patio justo empezamos a pelear de manera pasivo-agresiva-sexual. En cierto punto ella me dijo “I know self defense so nobody can rape me” a lo cual la verdad no sabía que responder, de repente me reto a que me le montara encima de ella y luego me explico las 7 maneras diferentes en las que me podría dejar sin testículos. Luego de un rato entramos de nuevo, tomamos un poco y como estábamos ahora los dos, a solas, de alguna manera terminamos en su cuarto.
Su cama era un poco más grande que las otras en la casa. Recuerdo tanto que nos acostamos y en cierto punto me dijo “I think I might just go to sleep” a lo cual yo respondi “why”…. Después de un silencio largo ella concluyo la noche diciendo “because you’re not doing anything”
Años después hablando por facebook, yo desde mi universidad en Indiana y ella en Melbourne el tema volvió a surgir de por qué nunca paso nada entre nosotros. Ella decidió usar la estrategia de toda mujer. “What? I didn’t say that. Thanks for not doing anything I guess” y yo, no me la comi.
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